Dr. Andrés Mauricio Portilla Portilla 
Médico Pediatra Universidad Nacional de Colombia.  
Miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría.
Carrera 13 No. 49-40 , Clínica de Marly Cons. 320  
SOLICITUD DE CITAS: 8053737
TELÉFONOS: 2850574- 3436600 Ext. 1383UNIU:  
Bogotá, Colombia. 

 
La Salud: Meta de la Crianza y Derecho Fundamental.

Dr. Andrés Portilla, Agosto 7 de 2013.


La salud es otra de las metas de la crianza postuladas por el Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia. Más allá de la ausencia de enfermedades, la salud puede definirse como un estado de bienestar integral o, como lo define el  Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia, el pleno ejercicio del proceso vital humano.

La razón por la cual se incluye entre las metas de la crianza es que la Salud se obtiene del proceso de promoverla y cuidarla día a día y sólo se mantiene o se recupera si éste proceso es constante.

Desde 1984 la Organización Mundial de la Salud estableció como estrategias la promoción y la prevención de la salud. La promoción de la salud es un conjunto de políticas y acciones que los estados deben tomar para mantener y mejorar la salud de sus habitantes. La prevención hace referencia a las políticas y acciones dirigidas a favorecer los factores protectores de la salud y minimizar los factores de riesgo de enfermedad.

Aunque la promoción y la prevención son deberes del estado, la responsabilidad inicial de practicarlas corresponde fundamentalmente a las madres, los padres y cuidadores en la vida cotidiana a través de hábitos saludables de alimentación, adecuada actividad física, vacunación oportuna y completa, asistencia a programas de Crecimiento y Desarrollo y a consultas periódicas de Pediatría en sus diferentes instituciones prestadoras de servicios de salud.

En los artículos 44 y 48  de la Constitución Política de Colombia se consagran los derechos de los niños y niñas a la vida, la integridad física, la salud y el acceso a la seguridad social. Además, en el artículo 67 del acuerdo 029 de diciembre 28 de 2011 de la Comisión de Regulación en Salud (CRES) se garantiza el acceso directo de los menores de edad a consulta con Pediatría sin necesidad de remisión del Médico General, medida que fue avalada por la Corte Constitucional de Colombia en la sentencia T-103 del 23 de febrero de 2012.

En conclusión, conseguir y preservar la salud es una misión permanente y una responsabilidad compartida entre la familia y las entidades (estatales y privadas) prestadoras de servicios de salud. En Colombia hay un marco legal que garantiza el derecho de niñas y niños al acceso a los servicios de salud, en especial a la consulta con el especialista en Pediatría.

Fuentes:

Grupo de Puericultura Universidad de Antioquia. Salud como meta de la Crianza Humanizada. 15/02/2013. http://diegoacosta.tv/salud/ 

Comité Técnico Comisión Intersectorial de Primera Infancia. Lineamiento Técnico de Salud en la Primera Infancia. Estrategia Nacional DE CERO A SIEMPRE.

http://www.deceroasiempre.gov.co/QuienesSomos/Documents/7.De-Salud-en-la-Primera-Infancia.pdf

Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-103/12.

http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/t-103-12.htm

Contraloría Municipal de Itagüí.  Los menores de edad tienen acceso a servicios de Pediatría en forma directa sin previa remisión del Médico General. Corte Constitucional , Bogotá, D.C., febrero 23 de 2012, Sentencia T-103. Actualidad Jurídica y Control Fiscal. Vol. 3, Marzo  de 2012.

http://www.contraloriadeitagui.gov.co/files/Fiscales/Actualidad%20Jur%C3%ADdica/ACTUALIDAD%20JUR%C3%8DDICA%20Y%20CONTROL%20FISCAL%20N%C2%BA3-12.pdf




Disciplina Positiva: una Forma Diferente de Crianza.
Dr. Andrés Portilla, 22 de julio de 2012.  



La Disciplina Positiva, creada por la Psicóloga Educacional Jane Nelsen en 1981 y basada en los estudios de los Psicólogos Adler y Dreikurs, es una propuesta dirigida a los padres y cuidadores, que asocia el conocimiento de las etapas del desarrollo infantil con un conjunto de técnicas de disciplina basadas en el respeto mutuo, la cooperación y la repartición de responsabilidades entre los miembros de la familia. Busca cambiar la forma de disciplinar a los hijos e hijas motivada por órdenes y castigos provenientes de los padres (lo que denominaríamos “control externo”) por una en la cual los hijos actúen motivados por su propia convicción de lo que es correcto y beneficioso para cada uno y para el grupo familiar (lo que llamaríamos “autocontrol”). Igualmente, busca  brindar a las madres y padres las herramientas para promover actitudes positivas hacia sus hijas e hijos y guiarlos en forma optimista y afectiva.

La Disciplina Positiva se basa en  los siguientes conceptos:

-Todas las personas, incluyendo los niños y niñas merecen ser tratados con amor y respeto. La firmeza y la amabilidad no se contraponen.

-El mal comportamiento en una niña o un niño muy probablemente se debe a una inadecuada motivación, lo cual se puede mejorar con un adecuado estímulo positivo.

-La humillación y la vergüenza no son estrategias de motivación eficaces.

-Los errores pueden considerarse como oportunidades de aprendizaje en lugar de fracasos.

-Es posible identificar las creencias erróneas de las familias acerca del comportamiento inapropiado y cambiar su actitud frente a él.

A su vez, la Disciplina Positiva permite:

-Proteger y fortalecer la autoestima.

-Fortalecer la relación padres-hijos.

-Que las niñas y niños exploren las consecuencias de sus decisiones y se involucren en la solución de los problemas a los que se ven enfrentados.

-Que los niños y niñas aprendan en forma duradera habilidades propias e interpersonales  como autocontrol, autodisciplina, autoevaluación, cooperación, comunicación asertiva y empatía hacia los otros.

-Que las niñas y niños se perciban como personas capaces, con sentido de pertenencia y con un propósito de vida, animando al uso del poder personal y la autonomía.

Aunque ninguna técnica de disciplina se ajusta a todas las situaciones ni a todas las edades y aunque cada individuo responde diferente a los diversos estímulos positivos que refuerzan la buena conducta, las siguientes son algunas recomendaciones prácticas de Disciplina Positiva:

-Dar buen ejemplo: la manera en que las niñas y niños aprenden más acerca del comportamiento es observando a los adultos que los rodean.

-Alentar: significa estimular las conductas positivas resaltándolas en el núcleo familiar. Implica que los padres tengan expectativas razonables según la edad y las habilidades de sus hijos y que acepten que puede haber errores y también éxitos.

-Restar importancia: los niños y niñas tienden a repetir las conductas que llaman más la atención. El ignorar ciertos comportamientos inapropiados (esto no incluye los que implican riesgo de lastimarse o lastimar a otros) en forma sistemática hace que gradualmente desistan de repetirlos.

-Usar un tablero de buena conducta: colocar en casa y a la vista de todos un listado de las buenas acciones (no es necesario que todas se anoten) ayuda a establecer con claridad un patrón conductas adecuadas. Luego de varias anotaciones positivas y sin caer en la rigidez, se puede otorgar una recompensa, que no tiene que ser material necesariamente. Permanece atento a la buena conducta!

-Establecer límites: el conocer claramente dónde están los límites y el saber que no se van a modificar le brinda seguridad a las niñas y niños. Como parte normal de su desarrollo, ellos prueban con frecuencia hasta dónde van esos límites.

-Asumir las consecuencias: las consecuencias de un acto pueden ser naturales o llevadas a cabo en forma deliberada. En el primer caso, un niño o niña debe asumir que si daña un juguete, la consecuencia natural de ello es que no podrá usarlo más (al menos por el momento). En el segundo caso, si una niña o un niño usa un juguete para golpear a otro, los padres o cuidadores pueden generar como consecuencia que ese juguete sea retirado temporalmente. Ambas pueden ser explicadas con amor y firmeza durante un momento de tranquilidad.

-Usar el “Tiempo Fuera”: al igual que los adultos, a veces los niños y niñas necesitan tiempo para calmarse y recomponerse. Usar el “Tiempo Fuera” (ver “Disciplina en Casa: el Tiempo Fuera”, publicada en ésta sección el 20/05/2011) prudentemente, con consistencia y en forma sistemática es una forma de educar sin recurrir al castigo. Recuerda que el tiempo comienza a contar cuando el niño o niña permanezca en el lugar destinado para usar ésta técnica.

-Tener reglas claras: las reglas proveen estabilidad, consistencia y predictibilidad, que son fundamentales para que niñas y niños tengan una noción clara de qué espera de ellos en cada situación. Dos buenas razones para hacer uso de ellas son: ayudan a evitar problemas y a saber cómo actuar si los problemas se presentan.

-Modificar el ambiente: se refiere a las modificaciones o adaptaciones que los padres o cuidadores pueden hacer en el ambiente que rodea al niño o niña para lograr que culmine sus tareas con éxito y esté más seguro/a. Usa tu creatividad para organizar, mejorar, hacer más tranquilo, remodelar y volver más seguro el entorno en el que tus hijos se desempeñan: notarás que mejora su autocontrol.

-Enviar el mensaje en primera persona: para comunicarle a tu hija o hijo claramente cómo te afecta su comportamiento es mejor expresarle el mensaje en primera persona (“Yo”), identificar plenamente la conducta, cómo te hace sentir y el impacto concreto que tiene en tu vida, por ejemplo: “cuando me hablas mientras converso por teléfono con otra persona me siento molesto/a porque no puedo entender lo que me dice”.

Fuentes:

Child Welfare League of America. Discipline Techniques. Positive Discipline. 2000. http://www.cwla.org/positiveparenting/tipsdiscipline.htm

PsicoActiva.com. Disciplina Positiva: Herramienta para los Padres. http://www.psicoactiva.com/infantil/disciplina.htm

Graham Fachin, G. et al. Disciplina Positiva. Crianza Positiva. 2012. http://crianzapositiva.org/talleres/

Pastor, L. Disciplina Positiva: el arte de educar sin violencia. Psicotrec. 27/02/2011. http://www.psicotrec.pe/ninos/disciplina-positiva/




El Juego, los Juguetes y el Desarrollo Infantil.

Dr. Andrés Portilla,12 de abril de 2012. 



El juego es una de las actividades en las que ocupamos gran parte del tiempo de la infancia. El juego satisface necesidades fundamentales de niños y niñas como conocerse a sí mismos y al mundo que los rodea, ejercitar su cuerpo adquiriendo nuevas destrezas, desarrollar su lenguaje y su creatividad, acercarse al mundo de los adultos, desahogar sus tensiones, aprender a relacionarse con otros y adquirir habilidades de aprendizaje. Jugando logran representar objetos ausentes, revivir las cosas que les son placenteras, expresar temores y plantear soluciones a diferentes problemas, lo cual requiere el uso de múltiples recursos intelectuales y emocionales.

         

Estas son algunas recomendaciones para que padres y/o cuidadores preserven tiempo y espacio para el juego con sus niñas y niños y no dejen la recreación solamente a cargo del televisor, los videojuegos e internet:

Al regalar o al usar un juguete, regala parte de tu tiempo jugando con tus niños.

Recuerda que lo importante es el juego y no la cantidad de juguetes. Si un niño o niña tiene demasiados juguetes, generalmente pierde interés en usarlos y los subvalora.

Exprésales cuánto valoras sus logros en el juego y dale importancia a las nuevas habilidades que van adquiriendo.

Respeta el juego de tus hijos: escoge un lugar de la casa que sea cómodo y seguro como lugar de juegos; no los interrumpas abruptamente, es mejor avisarles con anticipación en qué momento deben dejar de jugar; no te burles de sus juegos, idealmente involúcrate en ellos.

La mayoría de las niñas y niños rompen o desarman sus juguetes para explorar qué hay dentro de ellos o cómo funcionan. Si éste es el caso, evita regañarlos. Reparar un juguete y conversar acerca de cómo cuidarlo puede ser muy enriquecedor para padres e hijos. Evita comprar juguetes “delicados” y recuerda que los juguetes son para jugar y no para ver jugar.

Los juguetes educativos son los que estimulan la imaginación infantil, impulsan el deseo de experimentar e investigar, permiten ejercitar las diferentes partes del cuerpo y son adecuados para la edad y desarrollo del niño o niña.

Evita comprar o conservar juguetes peligrosos como los que tienen partes móviles muy pequeñas que puedan ser tragadas o aspiradas por los más pequeños, los que contienen objetos puntiagudos como flechas o dardos sin protección, los que puedan tener material tóxico, los que disparen detonantes, los que generen ruido excesivo y los que estén en mal estado (con partes rotas o sueltas, bordes cortantes, baterías en descomposición, cables expuestos, oxidados, etc.). No permitas que usen bolsas plásticas como juguetes por el riesgo de asfixia.

Ten en cuenta la edad y las capacidades del niño o niña al escoger los juguetes. Para saber si un juguete es adecuado, evalúa si le gusta a tu hijo/a, si lo maneja con facilidad, si le ayuda a conocer cómo funciona la vida diaria, si le pone a funcionar su cuerpo y su mente y si no es peligroso.

Enseña a tus hijos a cuidar y guardar sus juguetes en el lugar indicado. Esto les enseña a dar valor a las cosas y reduce el riesgo de accidentes en casa.

Tomado de:  Fundación Gestamos. El Juego y la Vida (Desarrolle la inteligencia de sus hijos jugando con ellos) Guía Práctica. Dra. Martha Lucía López H.  Psicóloga M.G.  Cali, Colombia. 1994.




La Felicidad Infantil como meta de la


Crianza.

Dr. Andrés Portilla,17 de febrero de 2012.  


El grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia (Colombia), propone a la  felicidad como una de las metas más importantes de la crianza. Desde el punto de vista de la Crianza Humanizada, la felicidad se puede entender como el desarrollo pleno del potencial del ser humano, experimentada por los niños, niñas y adolescentes como alegría y placer, que conduce a la armonía consigo mismo/a y con los demás. Aunque para cada familia el camino hacia la felicidad puede ser diferente, el grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia propone como elemento básico enseñar desde la primera infancia que lo más importante es ser, lo siguiente es hacer y por último tener. El ser corresponde a la esencia, a la energía vital, al espíritu de cada niño, niña o adolescente, es su riqueza propia y en constante crecimiento, la cual hace invaluable a cada ser humano; el hacer se define como las tareas o el trabajo a realizar para poder llevar al ser humano a su plenitud y está en relación con el crecimiento intelectual, físico, emocional y de las habilidades que acompañan a la maduración de cada individuo; el tener es contar con ciertos recursos, fundamentalmente materiales, que tienen sentido sólo si son útiles para poder hacer. 

La felicidad infantil se construye y se remodela día a día, desde antes del nacimiento, y se relaciona estrechamente con el desarrollo de la autoestima, la autonomía y la creatividad, también metas de la crianza. La formación de hijas e hijos felices requiere que la familia satisfaga sus necesidades afectivas, espirituales,  nutricionales, de juego (lúdicas) y de seguridad, sin olvidar que el colegio y la sociedad en general también participan de ésta construcción.

Por último, no olviden que la falta de felicidad de los padres o cuidadores y sus limitaciones para dar apoyo emocional adecuado a sus hijas e hijos son el principal obstáculo para lograr ésta meta de la crianza. En éstos casos es muy importante buscar soluciones a los problemas propios para poder ofrecer mejores condiciones emocionales a nuestros niños, niñas y adolescentes.

Fuentes:

Posada A., Gómez J., Ramírez, H. Crianza humanizada: una estrategia para prevenir el maltrato infantil. Acta Pediatr Mex 2008; 29(5) : 295-305  

Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia, -e-Social T.V.www.e-stv.com/Paginas/uncafecrianza1.htm




Qué hacer frente a las Pataletas (Rabietas)?

Dr. Andrés Portilla, 20 de Noviembre de 2011. 




La gran mayoría de los niños y niñas hacen pataletas en algún momento de sus vidas. La edad en la cual se presentan con mayor frecuencia es entre los 18 meses y los 3 años de edad  pero pueden ocurrir antes y también después de éste rango de edad. Debemos comprender que están estrechamente relacionadas con la búsqueda de independencia y con la inmadurez del niño o la niña para controlar sus emociones, expresar sus necesidades y manejar su entorno. En ésta edad no hay una premeditación o intención estructurada de producir molestia o vergüenza en los padres o cuidadores para lograr un objetivo en especial. Por éstas razones, los recursos que debemos usar para enfrentar las pataletas deben incluir el amor, la confianza, la creatividad, la serenidad y la firmeza.

ESTRATEGIAS PARA PREVENIR LAS PATALETAS:

-Dá un buen ejemplo: la forma como los padres o cuidadores enfrenten sus propios sentimientos negativos será el primer modelo de conducta para los hijos e hijas.

-Premia abiertamente el buen comportamiento: puedes recompensar con un beso, un abrazo o un premio sencillo las buenas conductas.

-Permanece atento/a: la mayoría de niños y niñas dan signos de aviso antes de iniciar una pataleta. Si logras reconocerlos puedes intentar desviar su atención hacia otra actividad que sea de su agrado.

-Ofrece opciones y control: es muy molesto para un niño o niña sentir que no tiene ningún poder de decisión. En las circunstancias en que sea posible y conveniente, ofrece a tu hija o hijo alternativas para que haga uso de su criterio.

-Enséñale qué esperar de tí: establece en acuerdo con tu pareja normas claras, enséñalas con amor y paciencia a tus hijos y actúa coherentemente con ellas.

-Ayúdale a expresarse: si aprendes a conocer las diversas formas en que tu hijo o hija expresa sus emociones puedes enseñarle cómo se llama cada una (tristeza, rabia, cansancio, etc.) y cómo manifestarlas con palabras.

ESTRATEGIAS PARA MANEJAR LAS PATALETAS:

-Conserva la calma: esto permite que el niño o niña se sienta seguro a tu lado y que aprenda cómo manejas situaciones difíciles. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero recuerda que puedes pedir ayuda a tu pareja o a otro cuidador responsable o tomarte unos segundos y respirar profundo antes de reaccionar. No acudas a las palmadas o los gritos.

-Usa la distracción: desviar rápidamente la atención hacia un objeto o acción llamativos funciona muy bien con niños pequeños evitando que la rabieta empeore.

-Qúedate con él/ella: las pataletas evidencian la incapacidad infantil para controlar las emociones propias, por lo cual los niñas y niños requieren una figura de contención, es decir, de alguien que les ayude a controlarse mientras que ellos aprenden a hacerlo por sí mismos. Durante la pataleta quédate cerca de tu hijo o hija, vigila que no se haga daño ni lastime a otros y hazle saber con tus palabras que no está sólo/a y que le ayudarás a controlarse. Esto no quiere decir que haya que cambiar una norma o un límite previamente establecido, porque en ese caso  la rabieta se convierte en una forma de negociar.

-Usa la comunicación no verbal: agáchate o siéntate para que tu cara quede a la altura de la del niño o niña, lo cual reduce la sensación de autoritarismo. Usa los abrazos para detener la agresividad y para comunicarles afecto.

DESPUÉS DE LA PATALETA:

-Intenta expresar en palabras lo que le puede estar sucediendo: si  les comunicas que sabes lo que están sintiendo (tristeza, cansancio, rabia, etc.), los niños/as se sienten comprendidos. Además, aprenden a manifestar con palabras sus emociones en futuras ocasiones y a manejar en forma diferente las situaciones difíciles.

-Aprovecha la oportunidad para aprender: cuando haya vuelto la calma, tómate unos minutos para explicarle a tu niño/a porqué no está bien hacer rabietas y para mostrarle otras alternativas para expresar sus emociones y deseos. Evita ridiculizarlo, hacerlo sentir culpable o menospreciar lo que siente.

Cuando las rabietas ocurren sistemáticamente ante cada situación estresante, son frecuentemente desproporcionadas (golpearse contra las paredes, mantener la pataleta por varias horas, etc.) o no parecen ir disminuyendo con el aumento en la edad del niño o niña es prudente buscar ayuda profesional.

Fuentes:

Correa Hernández, A.C., Flórez, J.A. Algunos aspectos de la Puericultura del Lactante. La Crianza Humanizada. Boletín del Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia. 2009, 106.

Hayes, E., Welford, H. Toddler Tantrums. BBC Health. 2008.  http://www.bbc.co.uk/health/physical_health/child_development/toddlers_tantrums.shtml

Lecannelier Acevedo, F. El manejo de las Pataletas: estrategias, evidencias y malas prácticas. Contacto Nutritivo. 2009.  http://masajeinfantil.bligoo.com/content/view/554548/El-manejo-de-las-pataletas-estrategias-evidencias-y-malas-practicas.html

Duch, H. Todo lo que debes saber de las pataletas, rabietas o berrinches de los niños.  http://www.todobebe.com/criando/18-24-meses/las-pataletas-rabietas-berrinches-1213


Creatividad infantil y Crianza.

Dr. Andrés Portilla, 29 de Agosto de 2011. 


La tercera de las metas del desarrollo humano propuestas por el Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia  es la Creatividad, que podemos definir como la capacidad para resolver problemas en los diferentes contextos (personal, familiar, artístico, científico, social, etc.) y que  nos capacita para dominar las cosas y afrontar la vida. Para lograr  ser creativos se requiere contar con suficiente Autonomía y con una adecuada Autoestima, metas de las que hemos hablado antes.


                               

Como padres, educadores y cuidadores nos enfrentamos con obstáculos al intentar favorecer la Creatividad de nuestros niños y niñas:

-No les permitimos hacer ciertas cosas: a veces por afán o miedo terminamos por resolverles problemas que ellos podrían solucionar.

-Darles cosas prehechas: se requiere libertad para crear y cuando las actividades que les proponemos están demasiado planeadas (cuentos para colorear, juguetes que imitan acciones, etc.), cerramos la puerta a nuevas posibilidades de resolución.

-Ser muy rígidos: la gran mayoría de problemas se puede resolver de varias maneras y en algunos casos, la mejor solución aún no se ha descubierto. Flexibilizar las conductas que no requieren de una rutina puede favorecer la innovación.

-Los niños y niñas sienten temor al enfrentar situaciones nuevas: es cuando nuestro  respaldo y cuidado son decisivos  para hacerlos sentir seguros y capaces de salir adelante.

Los padres, educadores y cuidadores, con nuestra manera de vivir, de disfrutar, de sentirnos con derecho a la felicidad y al éxito podemos ser ejemplo y motivación para nuestros niños y niñas. Dando valor a su curiosidad y enseñándoles a identificar los resultados de las conductas  innovadoras  ayudamos a que encuentren dentro de ellos el poder de crear, producir y cambiar para mejorar como individuos y como sociedad.

Fuentes:

Grupo de Puericultura Universidad de Antioquia –e-Socialtv     www.e-stv.com/Paginas/uncafecrianza1.htm

 

Lerner, R. ¿Imitadores o creativos?. 10 de Mayo de 2010.  http://blogs.educared.org/espaciodecrianza/2010/07/10/imitadores o creativos/



A veces es bueno decirles que No.

Dr. Andrés Portilla, 14 de Julio de 2011. 


Durante una consulta médica muchas veces quien aprende es el Pediatra y quienes enseñan son las madres, los padres y los niños. Hace poco escuché a un niño de cuatro años cuando le pedía insistentemente a su madre que le comprara un juguete que había visto en televisión. La madre le dijo que no y el niño le preguntó: ¿por qué no? Ella le respondió con serenidad: Porque ya tienes otros juguetes y no lo necesitas. Esa respuesta resume con sabiduría y firmeza algo que olvidamos fácilmente: los padres y cuidadores deberíamos tener el criterio suficiente para saber cuáles son las necesidades reales de nuestros hijos e hijas.


Sin olvidar que parte de nuestra misión es satisfacer sus necesidades  afectivas, espirituales, intelectuales, recreativas y  fisiológicas, entre otras,  y sin el ánimo de dejar de lado la espontaneidad, aquí hay algunas razones por las cuales es importante que aprendamos a decir no a algunos de los deseos de nuestros hijos:

-El exceso hace que se subvalore lo que se tiene: si extravía o daña un juguete pero en su cuarto hay muchísimos más, es muy difícil percibirlo como una pérdida.

-No todo lo que se desea es beneficioso: querer tener un teléfono celular no es un deseo que conduzca a ningún beneficio conocido si tienes 6 años de edad.

-Es importante sentir el deseo de luchar por lo que se quiere: algunas veces es mejor poner una meta a la cual llegar antes de complacerlos.

-Una habilidad fundamental es aprender a manejar el sentimiento de frustración: en algún momento de la vida la respuesta  a los deseos de un individuo va a ser “no”.  Si  nuestros hijos aprenden a sobreponerse a esos momentos, fortalecerán su carácter.

-En ocasiones es más divertido compartir que tener algo: no hace falta ser el dueño del balón de fútbol para disfrutar del partido!


 

Autonomía infantil y crianza.

Dr. Andrés Portilla, 10 de Junio de 2011.  



La autonomía es otra de las metas de la crianza propuestas por el Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia. Se puede entender como el ejercicio pleno de la libertad con responsabilidad y es un componente fundamental de la convivencia. Una forma de comprender el proceso mediante el cual un individuo logra la autonomía es recordar que al nacer los seres humanos dependemos totalmente de nuestros padres o cuidadores y que gracias a su acompañamiento, protección, enseñanzas  y ejemplo logramos un aprendizaje gradual que nos capacita para desenvolvernos por nosotros mismos en la edad adulta. El instrumento más importante para criar hijos e hijas autónomos es el adecuado ejercicio de la autoridad, que se caracteriza por ser  benevolente, sereno y firme. Hay dos extremos en la forma de ejercer la autoridad y ambos pueden conducir a formar personas con graves limitaciones en el desempeño personal y social:

  1. La permisividad: es la falta de límites y normas de conducta. Ejemplo: tu hijo o hija te agreden y no impones un freno  o una penalización. Se relaciona con conductas de sobreprotección hacia los hijos, lo cual genera en ellos una sensación de minusvalía.                                                        
  2. El autoritarismo: es la imposición de límites y normas sin razón y se basa en el sometimiento antes las órdenes de padres o cuidadores. Ejemplo: obligas a tu hijo o hija a que se pongan cierta ropa que no les agrada porque “yo mando”.  Se asocia con frecuencia a conductas de exigencia excesiva sobre los hijos, que produce en ellos ansiedad y rabia.

Otro recurso importante es reconocer que nuestros niños y niñas van cambiando y adquiriendo nuevas destrezas y permitir que hagan por sí mismos las cosas que ya aprendieron a hacer solos, por ejemplo empacar su maleta, tender la cama, acordonarse los zapatos, etc.

Si sentimos que nuestro ejercicio de la autoridad es amoroso pero firme y percibimos que nuestros hijos e hijas nos necesitan cada vez menos para tomar decisiones responsables acordes con su edad, muy probablemente estamos haciendo una crianza exitosa.

 


Disciplina en casa: el "Tiempo Fuera".

Dr. Andrés Portilla 20 de Mayo de 2011.  


La estrategia de “receso obligado” o “tiempo fuera” consiste en suspender la actividad que tu hijo o hija estén realizando y colocarlos en un sitio y condición diferentes como una forma de corregir su conducta. Es muy útil en niños entre los 2 y los 9 años porque están en condiciones de comprender cuando su comportamiento es adecuado o inadecuado. Consiste en identificar las conductas inaceptables no accidentales (pelear con sus hermanos por los juguetes, decir groserías, desobedecer órdenes, etc.) y anotar con qué frecuencia se presentan (muy frecuentes, ocasionales, infrecuentes). Se debe elegir un sitio de la casa que sea aburrido (sin juguetes, T.V., computador, ventanales) y seguro (no debe ser la cocina, el baño ni lugares donde puedan caerse o lastimarse) o en su defecto colocar una silla estable mirando hacia una pared para que ellos permanezcan allí un tiempo determinado. 


Adviértele (sólo la primera vez) que si el comportamiento  indeseado se repite deberá ir al sitio de castigo. Si esto ocurre ordénale con firmeza pero sin agresividad que vaya al lugar del “tiempo fuera”, donde deberá permanecer 1 minuto por cada año de edad que haya cumplido (el tiempo comienza a correr cuando no esté llorando ni gritando y si sale del sitio de castigo antes que éste termine se debe empezar de nuevo). Al terminar el tiempo de la penalización, siéntate en el piso o arrodíllate para que tu cara quede a la altura de la suya y explícale porqué su comportamiento fue incorrecto. Hazle saber que cada vez que actúe igual le impondrás la misma sanción porque lo amas y tu misión es disciplinarlo. Después de una o dos semanas de aplicar persistentemente ésta corrección, evalúa si la frecuencia de la conducta no deseada ha reducido.

No olvides que ésta estrategia de disciplina no debe usarse si tu hijo o hija incurre en conductas peligrosas para sí mismo o para los demás, pues en éstos casos se requiere de una intervención inmediata que los aleje del peligro.

Recuerda: el amor, la firmeza y buen ejemplo son los mejores amigos para ejercer la autoridad. 

 

La Autoestima en la Crianza.

Dr. Andrés Portilla 3 de Mayo de 2011.  


El grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia propone seis metas del desarrollo humano: autoestima, autonomía, creatividad, felicidad, solidaridad y salud. Entre ellas  la autoestima (que se puede entender como lo que cada persona siente y piensa acerca de sí misma) es fundamental para conseguir las otras cinco y su desarrollo en los niños y niñas depende de dos acciones que nosotros, como adultos responsables de su cuidado, podemos practicar: hacerlos sentir amados y enseñarles a conseguir logros por sí mismos.



Expresar   el   amor   con   frecuencia   ( antes  y   después del  nacimiento ) , fundamentar tus  acciones  en  el  respeto  a  tu  hijo o hija como ser humano valioso y único, demostrar la importancia que él o ella tienen para tí y para tu familia,  estar  dispuesto  a  escucharlo/a   son  conductas  que  dan origen y luego  alimentan  a  la  autoestima. Igualmente, alentarlos a conseguir logros acordes con su edad y sus capacidades, evitar hacer por ellos cosas que ya pueden   hacer   correctamente y  recordarles  que  no  todo  se  consigue  al primer  intento  los fortalecerán ante  las dificultades y los retos propios de la vida.

 

El buen hábito de dormir en su propia cama.

Dr. Andrés Portilla 27 de Marzo de 2011.  



Casi todos los padres y madres se ven tentados a compartir su cama (colecho) con su nuevo bebé.  Parecería obvio que el calor y la cercanía paterna protegen a los pequeños/as de enfermar o de sufrir accidentes.  La realidad es que excepto en el caso de los bebés que requieren técnicas de Plan Canguro  los recién nacidos no necesitan dormir en el mismo espacio físico con sus padres. Desde el nacimiento el bebé puede colocarse en su cuna cuando ya haya comido y expulsado gases, que generalmente es cuando está listo para descansar mejor. La cuna debe estar cerca de la cama de papá y mamá  para escuchar fácilmente al bebé si se despierta y para que atenderlo/la sea más cómodo. El colchón de la cuna debe ser cómodo pero no excesivamente abullonado, de tal forma que el bebé no pueda hundir la nariz en él en caso de quedar accidentalmente boca abajo. La cabecera de la cuna debe estar elevada unos 20 a 30° para reducir los episodios de reflujo del contenido estomacal. Excepto en bebés con ciertas enfermedades obstructivas de la laringe y la faringe, la posición más segura para dormir es boca arriba o, en su defecto, de medio lado, porque mantiene la vía respiratoria despejada.

 Cuando el/la bebé ya no requiera comer de noche, que generalmente ocurre entre los 3 y los 6 meses, se puede trasladar la cuna a un cuarto diferente destinado para ser la habitación infantil.  Si desean estar más tranquilos pueden usar un intercomunicador (se consigue en almacenes de productos para bebés) que  les permita escuchar con mayor facilidad si el bebé se despierta.

Si éste proceso se logra antes de los 6 meses, será mucho más sencillo para ustedes y para su bebé acostumbrarse a una sana rutina de sueño y evitarán consecuencias como la inseguridad en sí mismos y la dependencia excesiva que se aprecian en niños y niñas que han tenido colecho prolongado con sus padres.

ACTUALIZACIÓN,  NOVIEMBRE 26 DE 2011.

La recomendación actual del Task Force on Sudden Infant Death Syndrome publicada por la Academia Americana de Pediatría es que se evite la posición de medio lado para dormir en los bebés, ya que el riesgo de sofocación es muy similar al de la posición boca abajo. Por lo tanto, la única posición recomendada para dormir en los bebés menores de 12 meses  es boca arriba.

Fuente:

Task Force on Sudden Infant Death.  http://pediatrics.aappublications.org/content/128/5/e1341.full

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