Dr. Andrés Mauricio Portilla Portilla 
Médico Pediatra Universidad Nacional de Colombia.  
Miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría.
Carrera 13 No. 49-40 , Clínica de Marly Cons. 320  
SOLICITUD DE CITAS: 8053737
TELÉFONOS: 2850574- 3436600 Ext. 1383UNIU:  
Bogotá, Colombia. 


Recién Nacidos                  

La Hernia del Ombligo: enfermedad o etapa del desarrollo?
Dr. Andrés Portilla, agosto 18 de 2012. 



La hernia umbilical típica se ve como un abultamiento cubierto por piel, muy blando, en forma de esfera, de tamaño cambiante, justo donde el segmento del cordón umbilical hace contacto con la piel (en su base) y se nota fácilmente cuando éste segmento se seca y se cae, quedando el ombligo al descubierto. 

 
Es posible que durante el llanto, el pujo o la tos la hernia se vea más grande, pero tiende a regresar a su tamaño habitual cuando ellos terminan. Este tipo de hernias del ombligo se presentan aproximadamente en uno de cada seis recién nacidos, son más frecuentes en recién nacidos prematuros o de bajo peso al nacer y se deben a que el “ojal” por el que pasan la vena y las arterias del cordón umbilical, ubicado entre los músculos del abdomen, no se ha cerrado completamente y permite que una pequeña parte de los intestinos o de la membrana que los recubre empuje hacia afuera éste punto débil de la pared del vientre. La tendencia natural de éste tipo de hernias umbilicales es resolverse por sí mismas (el orificio en el músculo se cierra espontáneamente) en la gran mayoría de los casos. La principal repercusión de éste tipo de hernia es la preocupación que produce en los padres y cuidadores el temor de que el/la bebé presente dolor o ruptura de la piel. Sin embargo, en la práctica el dolor sólo podría ocurrir si hubiera infección del área del ombligo o si se presentaran complicaciones como la obstrucción o el pinzamiento accidental de una parte del intestino dentro de la hernia, que son sumamente raras (se presenta en una de cada 1500 hernias umbilicales). La ruptura de la piel es todavía mucho más infrecuente.

Aunque muchas familias deciden colocar botones, monedas u otros objetos sobre el ombligo y cubrirlos con esparadrapo o cinta, ésta práctica puede producir infecciones en la piel que queda cubierta o alergias al material adhesivo y no hay ninguna evidencia que demuestre su utilidad para cerrar la hernia umbilical, razones suficientes para no recomendar su uso.

Las hernias umbilicales de éste tipo sólo requieren cirugía en los siguientes casos:

-Si el tamaño del orificio por el que pasa la hernia es mayor de 1,5 cms de diámetro. Esto lo define claramente tu Pediatra durante el examen físico en la consulta.

-Si a los 2 años de edad la hernia no se ha cerrado (recomendación del Catálogo Maestro de Guías de Práctica Clínica del Consejo de Salubridad General de México de 2008). Sin embargo, otras academias con experiencia en el área de la Cirugía Infantil consideran que si la hernia umbilical no está produciendo síntomas es prudente esperar hasta los 6 años de edad antes de decidir operar a la niña o al niño por la tendencia natural de la hernia a cerrarse espontáneamente. En éste aspecto todavía no hay un consenso general, por lo cual cada caso debe ser evaluado por el Pediatra tomando en cuenta los aspectos que preocupan a la familia.

-Si el área de la piel que cubre la hernia presenta signos como coloración roja intensa o morada, hinchazón o dolor al tocarla o si el niño/a presenta vómito repetitivo, abdomen distendido (globoso o hinchado), falta de deposiciones o rechazo a comer, se debe asistir a un servicio de urgencias pediátricas de inmediato, pues éstos signos pueden deberse a pinzamiento u obstrucción del intestino dentro de la hernia.

La hernia umbilical y otras alteraciones del ombligo se pueden diagnosticar durante la consulta con tu Pediatra, quien además te orientará acerca del tratamiento a seguir en cada caso.

Fuentes:

Acosta, F., Calzada, M., Delgado, S., Kantún, J., Montalvo,L., Valenzuela, A. Consejo de Salubridad General. Secretaría de Salud. Guía de Práctica Clínica: Diagnóstico y Reparación de la Hernia Umbilical. México. 2008. http://www.cvsp.cucs.udg.mx/guias/TODAS/IMSS_068_08_HERNIA_UMBILICAL/IMSS_068_08_EyR.pdf

Rakotomalala, J.H., Poenaru, D., Mayforth, R.D.  Disorders of the Umbilicus. Pediatric Surgery: A comprehensive text for Africa. Chapter 57. Pg. 352-357. Global Help. 2010.                                                     
http://www.global-help.org/publications/books/help_pedsurgeryafricavolume01.pdf

Mayo Clinic Staff. Umbilical Hernia. Last Update, may 9 2012. http://www.mayoclinic.com/health/umbilical-hernia/DS00655


Cómo reconocer el Estreñimiento en el Recién Nacido.

Dr. Andrés Portilla, abril 28 de 2012. 


Una de las preocupaciones más frecuentes de los padres es la dificultad que presentan algunos bebés para evacuar la materia fecal. La  mayoría de los padres relatan que el/la bebé puja intensamente y que su rostro se enrojece durante varios minutos antes de que logre defecar. La verdad es que casi todos los bebés sanos hacen lo mismo, en mayor o menor grado, durante las primeras semanas de vida. Esto ocurre porque los músculos que hacen que el intestino movilice la materia fecal hacia el ano son todavía inmaduros y necesitan una ayuda adicional. El hecho de tener que evacuar acostados también les exige un mayor esfuerzo.

   

Para empezar, lo normal es que un/una bebé a término presente su primera deposición antes de las 24 horas de vida y que un/una bebé prematuro/a que ya esté siendo alimentado evacúe antes de las 48 horas de vida. Si esto no ocurre, el/la bebé debe ser valorado nuevamente por el Médico o el Pediatra a cargo. Después de éste período, la frecuencia normal con la que los/las recién nacidos/as hacen deposición varía mucho de un bebé a otro. Hay bebés que evacúan luego de cada toma de leche (6 – 8 veces en las 24 horas del día), otros que lo hacen cada 3 ó 4 días (2 veces por semana) y otros (la gran mayoría) que tienen un hábito intestinal intermedio entre éstos dos extremos. Los bebés alimentados exclusivamente con leche materna tienden a tener deposiciones más frecuentes y más líquidas que los alimentados con leche de fórmula.

La forma de saber si realmente hay estreñimiento es observar la consistencia de las heces más que su frecuencia. Si las deposiciones son compactas (similares a las de un niño mayor), tienen aspecto esférico y duro o son tan grandes que se nota la dificultad para ser evacuadas, efectivamente hay estreñimiento. Además, el estreñimiento siempre se acompaña de molestia o dolor durante la defecación, que en los/las bebés se manifiesta como llanto intenso, sudoración y a veces, sangrado rectal.

Durante las primeras semanas de vida algunas de las causas más frecuentes de estreñimiento son:

-Insuficiente aporte de leche materna: a veces la técnica de lactancia es inapropiada, la producción de leche humana no alcanza a llenar los requerimientos de el/la bebé o se ofrece la lactancia con menor frecuencia de la ideal (que es cada 3 horas aproximadamente en los recién nacidos a término y cada 2 horas aproximadamente en los prematuros, de día y de noche).

-Inicio de leches de fórmula: la composición de las leches de fórmula hace necesaria una digestión más lenta y compleja que la que se necesita para digerir la leche humana. En éstas condiciones, los intestinos trabajan más lentamente y las heces pasan más tiempo en el intestino grueso, el cual se encarga de absorber nuevamente el agua para reutilizarla, produciendo deposiciones más secas y bultosas. Sin embargo, la mayoría de bebés alimentados con leches de fórmula no llega a presentar estreñimiento realmente.

-Inadecuada preparación de leches de fórmula: cuando se preparan leches industrializadas en polvo se deben seguir estrictamente las indicaciones de la etiqueta porque algunas requieren una mayor cantidad de agua por cada cucharada del producto. Un error frecuente y potencialmente peligroso (puede producir deshidratación y aumento del sodio en la sangre) es colocar dentro del biberón primero la leche en polvo y luego el agua, porque al hacer esto se usa menos agua de la que realmente se requiere y se le ofrece al bebé una preparación muy concentrada. Siempre se debe llenar el biberón con agua hasta el nivel de las onzas deseadas y luego añadir la leche de fórmula.

Si hay una disminución brusca en la frecuencia con la que el/la bebé hace deposición y se acompaña de cualquiera de los siguientes síntomas: aspecto “enfermo”, fiebre mayor de 38°C (100,4°F), vómito repetitivo, rechazo a comer, abdomen hinchado o doloroso al tocarlo, deposiciones con sangre o parecidas a “mermelada de mora”, llanto excesivo que no pasa con las medidas habituales o somnolencia exagerada con dificultad para alertarlo/a, se debe consultar de inmediato a un servicio de urgencias pediátricas.

Fuentes:

Schmitt, B.   Constipation. Seattle Children´s Hospital Research Foundation. 30/09/2010. http://www.seattlechildrens.org/medical-conditions/symptom-index/constipation/

Ferry, G.  Patient Information: Constipation in Infants and Children (Beyond the basics). Wolters Kluwer Health. UpToDate.  22/03/2012. http://www.uptodate.com/contents/patient-information-constipation-in-infants-and-children-beyond-the-basics

Espín Jaime, B.  Trastornos Funcionales Digestivos en Pediatría. Servicio de Gastroenterología Pediátrica. Hospital Infantil Universitario Virgen el Rocío. Sevilla. http://www.gastroinf.com/Espin.pdf

Cómo manejar los Cólicos del Lactante.
Dr. Andrés Portilla, febrero 27 de 2012. 



Se estima que hasta el 25% de los bebés menores de 6 meses pueden presentar lo que los médicos llamamos cólicos del lactante. Se presentan como episodios de llanto intenso de alta tonalidad (agudo), prolongados (generalmente más de 3 horas de duración), asociados a otros síntomas que sugieren dolor (los bebés recogen las piernas sobre su estómago, curvan su espalda hacia atrás o sudan más de lo habitual) y a evacuación de gases (luego de lo cual generalmente se calman por un momento), no hay un claro evento que los desencadene y la salud del bebé es, por lo demás, adecuada. Estos episodios de cólicos siguen un patrón predecible, es decir, ocurren a diario, generalmente en horas de la noche y desaparecen en las siguientes horas, permitiendo que el bebé siga comportándose normalmente. La edad de inicio habitual es a las 2 a 3 semanas de vida y la edad en que generalmente desaparecen es a los 3 a 4 meses. Aún no se conocen claramente las causas de los cólicos del lactante pero se han propuesto diversas teorías que los atribuyen a inmadurez de la función gastrointestinal, exceso de gas digerido (aerofagia) o producido por fermentación en el intestino grueso, metabolismo deficiente de la lactosa que se encuentra en la leche, alergia a la proteína de leche de vaca, estrés familiar aumentado, entre otras. 
Aunque los cólicos no generan ninguna secuela por sí mismos, la tensión que producen sobre los padres y/o cuidadores puede llevarlos a tomar conductas de agresión o negligencia hacia el bebé o deteriorar su estado emocional si ya presentan problemas como depresión o ansiedad. Por eso es muy importante buscar apoyo tanto en el Pediatra como en los demás miembros de la familia. La labor del Pediatra debe dirigirse a descartar otras causas de llanto excesivo, a confirmar el adecuado estado de salud y de crecimiento del bebé, a resolver las inquietudes de los padres y/o cuidadores transmitiéndoles tranquilidad si todo se encuentra bien y a proponer un plan de manejo. El  apoyo familiar permite que los padres puedan dejar al bebé al cuidado de una persona confiable mientras toman un descanso, realizan alguna actividad recreativa o se dedican a su propio cuidado.

Se han realizado muchos estudios en busca de un tratamiento seguro y eficaz para los cólicos de los bebés, sin que hasta el momento se cuente con evidencia sólida de que algún biberón, analgésico o antiespasmódico los pueda resolver sin causar daño. La excepción la constituyen los cólicos asociados a alergia a la proteína de leche de vaca, que generalmente comienzan después de las 4 semanas de  vida y se acompañan de alergias en la piel, en los cuales la suspensión temporal de la ingesta de leche de vaca y sus derivados por parte de la madre o el cambio a una fórmula láctea medicada mejoran radicalmente los síntomas. Hay estudios prometedores que sugieren que la administración de ciertos probióticos (bacterias benéficas para el tracto gastrointestinal), la terapia herbal y el uso de soluciones azucaradas mejoran los cólicos del lactante, sin embargo hacen falta investigaciones adicionales para poderlas recomendar como terapias confiables.

Aunque es claro que lo único que cura los cólicos del lactante es el paso del tiempo, sí hay algunas cosas que los padres y cuidadores pueden hacer para apoyar a su bebé y hacerlo/a sentir mejor durante esos momentos de incomodidad:

Verificar que el llanto no se deba a hambre, frío, fiebre o dolor de otro origen (cabellos enredados que aprisionen los dedos, atoramiento de brazos o piernas, etc.). Es muy importante revisar el pañal buscando huellas de sangre en las deposiciones, lo cual es un signo de alarma que amerita consultar inmediatamente a un servicio de urgencias pediátrico.

Masajear el vientre suavemente: puede hacerse con aceite de almendras y en el sentido de las manecillas del reloj. Es un buen momento para hablarle suavemente buscando tranquilizarlo/a.

Envolverlo/a y mecerlo/a: abrigarlo/a manteniendo despejada la cara y acunarlo/a en los brazos o en una hamaca en forma suave y repetitiva. Si está en los brazos de un cuidador, a veces se logra un mejor resultado si se coloca boca abajo para mecerlo.

Cantarle: una canción de cuna o la melodía que le cantabas durante el embarazo pueden servir.

Pasearlo/a: puede ser mientras caminas, pero a la mayoría de los bebés les tranquiliza pasear en automóvil (en el asiento trasero, en brazos de un cuidador o en una silla adecuada para la edad y bien asegurada al carro con el cinturón de seguridad).

Ofrecerle un chupo: la succión tiene cierto efecto analgésico. No olvides que el chupo sólo se recomienda para mayores de 1 mes, con excelente higiene y por tiempos cortos (mientras se calma).

Sólo administrar medicamentos que sean formulados por tu Pediatra.

Fuentes:

Crotteau, Ch. , Towner, S.  What is the best treatment for infants with colic?. The Journal of Family Practice. July 2006, vol. 55, N° 7.    http://www.jfponline.com/Pages.asp?AID=4257

Deshpande, P. , Cuffari, C.  Colic treatment and management. Medscape Reference : Drugs, Diseases and Procedures. Oct. 28 2010.  http://emedicine.medscape.com/article/927760-overview

Dobson, D. , Lucassen, P. , Sampler, S.  Manipulative therapy for infantile colic (Intervention protocol). Cochrane Developmental, Psychosocial and Learning Problems Group. The Cochrane Collaboration. Oct. 7 2009.   http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD004796/full

ESPGHAN Committee on Nutrition (Braegger Ch. et al).  Supplementation of Infant Formula with Probiotics and /or Prebiotics: a Systematic Review and Comment. JPGN 2011; 52: 238-250. 


Cómo mejorar la Seguridad del Bebé durante el Sueño.

Dr. Andrés Portilla, Noviembre 29 de 2011. 



Es muy frecuente que mamás, papás y cuidadores se preocupen por la seguridad de su bebé durante el sueño, fundamentalmente por el temor a un accidente como la sofocación o la broncoaspiración (paso del vómito hacia la vía respiratoria). En Noviembre de 2011 la Academia Americana de Pediatría publicó una extensión de las recomendaciones para un “Ambiente de Sueño Seguro”, esencialmente dirigidas a la prevención del Síndrome de Muerte Súbita Infantil (SMSI) y basadas en la mejor evidencia científica disponible hasta el momento. Los siguientes son los puntos claves a tener en cuenta:

1.    La posición más segura para dormir es boca arriba: los bebés que duermen con su cuerpo boca abajo o de medio lado tienen mayor riesgo de presentar baja oxigenación, reinhalación de dióxido de carbono y sobrecalentamiento corporal, los cuales aumentan el riesgo de SMSI. Por lo tanto, la posición boca arriba debe mantenerse durante todos los lapsos de sueño incluyendo los diurnos. Contrario a lo que muchos piensan, ésta posición no aumenta el riesgo de broncoaspiración. Dormir boca arriba también se recomienda para los bebés prematuros en los momentos en que no estén en la posición de canguro. La única excepción a ésta regla la constituyen los bebés con alteraciones de la forma de la vía respiratoria superior (malformaciones) en los cuales el equipo médico tratante considere y recomiende expresamente que es más seguro dormir boca abajo.

2.    Compartir la habitación pero no la cama: la opción más segura para los bebés es dormir en una cuna convencional, una cuna portátil o en una cesta de mimbre (en nuestro país lo llamamos “moisés”) dentro del cuarto de los padres. También se recomienda que los gemelos tengan cunas separadas. Algunos factores estrechamente relacionados con SMSI como la sofocación, reinhalación de dióxido de carbono, atrapamiento entre las cobijas y sobrecalentamiento corporal se reducen significativamente teniendo en cuenta ésta recomendación. El compartir la cama con el bebé es especialmente riesgoso si existe alguna de las siguientes condiciones: uno o ambos padres fumadores, bebés menores de 3 meses, hábito de colocar al bebé sobre camas de agua, sofás mullidos o ropa de cama mullida, mayor número de personas compartiendo la cama y consumo reciente de alcohol por cualquiera de los padres.

3.    Cuna firme y sin ropa de cama suelta: el colchón o el fondo de la cuna o moisés debe ser firme para evitar que la vía respiratoria superior del bebé pueda obstruirse en caso de quedar boca abajo.   Las almohadas, cobijas sueltas, cubrelechos, comforters y los posicionadores de espuma no deben hacer parte del ambiente de la cuna porque aumentan las condiciones de riesgo ya mencionadas. Lo recomendable es que el bebé use ropa diseñada para abrigarlo adecuadamente, que no cubra la cara ni el cuello y que sea de su talla. En caso de usar mantas, éstas deben ser delgadas y estar aseguradas al colchón para evitar que se desplacen y lleguen al cuello o la cabeza.

No es prudente hacer uso de las sillas infantiles para el carro, coches de paseo, cargadores, mecedoras o camas de adultos con barandas para que el bebé duerma durante la noche ya que su seguridad no está establecida.

4.    Los “protectores” para las barandas no son seguros: la evidencia muestra que las tiras de tela acolchadas colocadas en la cara interna de las barandas de la cuna aumentan el riesgo de sofocación y de atrapamiento del cuello de los bebés. La recomendación actual de seguridad es que las barandas de la cuna no estén separadas por más de 6 cms. (2” 3/8) entre sí, con lo cual se evita el riesgo de que la cabeza del bebé quede atorada entre ellas.

5.    No al cigarrillo y al alcohol: el consumo o la exposición al cigarrillo por parte de la madre  durante el embarazo y la exposición del bebé a un ambiente de fumadores aumentan el riesgo de SMSI. Lo mismo ocurre con el consumo materno recurrente de alcohol y de sustancias de abuso como los opioides durante la gestación y después del parto.

6.  Calentar sin sobrecalentar: los bebés que duermen en ambientes con pobre ventilación, con exceso de ropa abrigada y sobretodo los que lo hacen con la cara cubierta por mantas o cobijas están más expuestos a presentar SMSI.

7.    Factores protectores: un adecuado control médico durante la gestación, la lactancia materna, la administración de las vacunas rutinarias a las edades recomendadas y el uso de chupo de entretención (chupete o apaciguador) como inductor del sueño en los mayores de 1 mes de edad, reducen las probabilidades de que el bebé llegue a presentar SMSI.

Fuente:

Moon, R.Y. , Darnall, R.A., Goodstein, M.H., Hauck, F.R. (Task Force on Sudden Infant Death Syndrome 2010-2011). SIDS and other Sleep-Related Infant Deaths: Expansion of Recommendations for a Safe Infant Environement. Pediatrics. Vol. 128  N° 5, November 1, 2011. pp e1341-e1367.


El primer examen del Metabolismo de tu Bebé: TSH Neonatal.

Dr. Andrés Portilla, 7 de Septiembre de 2011. 



El Metabolismo es el conjunto de procesos que lleva a cabo el cuerpo humano para hacer uso eficaz de los nutrientes con el fin de mantener las funciones vitales, satisfacer las necesidades de energía para las actividades diarias y, en los niños y niñas, para el crecimiento.  Las enfermedades metabólicas alteran éste equilibrio y algunas de ellas pueden manifestarse desde los primeros días de vida. La enfermedad metabólica congénita (es decir, presente desde el nacimiento) más frecuente es el Hipotiroidismo, que se presenta en uno de cada 3.000 recién nacidos vivos aproximadamente. Sin un adecuado tratamiento iniciado en las primeras semanas de vida, el Hipotiroidismo congénito produce consecuencias irreversibles en el desarrollo de las funciones cerebrales, como retardo mental. Además de esto, reduce el crecimiento en peso y talla, causa estreñimiento, disminuye el tono de los músculos, retarda la desaparición de la ictericia habitual (el tinte amarillo de la piel que con frecuencia se ve en bebés sanos a partir del tercer día y hasta la segunda semana de vida), enlentece la maduración de los huesos y puede llevar a alteraciones de la función cardíaca. Es por ésto que en Colombia el Ministerio de Salud ordenó a través de la resolución 0412 del año 2.000 que se iniciara en todos los centros médicos que atienden partos en el país la toma de una muestra de sangre del cordón umbilical en todos los recién nacidos vivos (tamizaje neonatal), tan pronto el bebé nazca y se corte el cordón, para determinar el valor de la Hormona Estimulante Tiroidea o TSH neonatal. Aunque todavía no se cuenta con una cobertura del 100%  de los municipios del país, ésta ha ido en aumento y la gran mayoría de hospitales y clínicas cuenta con conocimientos y recursos adecuados para la toma de TSH neonatal y su posterior envío a los laboratorios a cargo de su procesamiento y reporte. Este examen no tiene ningún costo y su resultado se entrega personalmente a los padres del bebé generalmente antes del 7° día de vida en el laboratorio de la institución de salud donde nació o en el que ese hospital o clínica tenga como laboratorio de referencia. Si el resultado de TSH neonatal es anormal, el laboratorio a cargo se comunicará con los padres  y les solicitará que permitan una toma de sangre del bebé para hacer un examen confirmatorio. Finalmente, si ésta segunda prueba también es anormal, se debe iniciar tratamiento con medicamento tan pronto sea posible.

Recuerda solicitar la consulta con tu Pediatra en la primera semana de vida y presentar el resultado de TSH neonatal, el cual debe quedar registrado en la historia  clínica de tu bebé.

Fuentes:

www.hiu.org.co/images/stories/protocolosvigilancia/hipotiroidismo.pdf

www.ins.gov.co/recursos_user/documentos/editores/588/Tamizaje_Neonatal_manual.pdf


Cómo lograr una Lactancia exitosa.

 Dr. Andrés Portilla, 23 de Julio de 2011. 


Hay dos factores fundamentales que determinan el éxito de alimentación con leche materna:

-MOTIVACION: aunque el recién nacido viene equipado con reflejos que le permiten succionar y deglutir la leche y la nueva  mamá comienza a producirla tan pronto ocurre el nacimiento, la lactancia requiere aprendizaje y práctica por parte de los dos. Como cualquier cosa que se desee aprender bien, requiere una fuerte dosis de motivación, porque no todos los momentos serán fáciles y siempre estará la tentación de usar el biberón y las leches de fórmula.

 

Éstos son algunos motivos por los cuales la lactancia es la mejor forma de nutrir física y emocionalmente a tu bebé:

1. Es mucho más fácil de digerir para tu bebé que una leche de fórmula: produce menos cólicos y gases y evita el estreñimiento.

2. Reduce el riesgo de infecciones (respiratorias y digestivas) y su severidad gracias a que contiene defensas naturales.

3. Reduce el riesgo de alergias: las leches de fórmula convencionales tienen mayor probabilidad de desencadenar alergias digestivas, respiratorias y de la piel.

4. Disminuye el riesgo de enfermedades en el adulto como diabetes, asma, enfermedad inflamatoria intestinal y algunas formas de cáncer.

5. Favorece el desarrollo neurológico, visual e intelectual gracias a la presencia de ácidos grasos llamados DHA y ARA.

7. Favorece el correcto desarrollo de las mandíbulas del bebé porque él debe ejercitar sus músculos de succión y deglución durante el proceso, a diferencia de lo que ocurre cuando toma biberón.

8. Favorece el vínculo afectivo madre-hijo(a): permite la cercanía, las caricias, el contacto visual y la estimulación a través de las palabras.

9. Disminuye las hemorragias posparto porque ayuda a que el útero se contraiga.

10. Aunque no es un método anticonceptivo confiable, retarda el reinicio de la fertilidad en la mujer, ayudando a espaciar las gestaciones.

11. Reduce el riesgo de cáncer de seno en un 5% por cada 2 años de lactancia.

12. No tiene ningún costo: en Colombia cada lata de leche de fórmula de 400 gramos cuesta en promedio $30.000 pesos, equivalentes a USD $17.

13. Siempre está lista, a la temperatura ideal y no requiere preparación.

14. Es una excelente manera de que la madre pierda peso luego de la gestación, incluso si mantiene un muy buen apetito.

 

-TÉCNICA ADECUADA: El momento ideal para comenzar la lactancia es tan pronto como sea posible luego del parto o la cesárea, porque el máximo estado de alerta y receptividad del bebé ocurre entre 20 minutos y 2 horas luego del nacimiento. Ya sea que amamantes al bebé en posición tradicional (madre sentada, bebé apoyado en el antebrazo materno), horizontal (madre acostada, bebé acostado apoyado sobre el antebrazo materno), de canasto o de rugby (madre sentada, piernas del bebé por debajo del brazo del lado que amamanta) o vertical (madre y bebé sentados frente a frente), debes buscar comodidad y tener en cuenta los siguientes aspectos para lograr una lactancia satisfactoria:


1. La cabeza y los hombros del bebé deben estar de frente al seno del que va a comer, su nariz a la altura del pezón y su cuello no debe estar girado, doblado ni extendido. Si es necesario, se puede colocar un cojín debajo del brazo que sostiene al bebé para lograr acercarlo al seno y evitar que sea la madre la que se acerque a él.

2. El antebrazo y la mano del lado del que se va a amamantar deben apoyar la cabeza, la espalda y las nalgas del bebé. Con la mano opuesta se toma el seno colocando la palma por debajo y el dedo pulgar por encima sin tocar la areóla para evitar obstruir los conductos que llevan la leche. Con el pezón se acaricia la piel que rodea los labios del bebé para estimular su reflejo de búsqueda. Cuando el bebé abra bien su boca, se dirige el pezón hacia su paladar, permitiendo que su lengua vaya hacia abajo del pezón y que su boca cubra la mayor parte posible de la aréola. Puedes ayudarle a que abra bien la boca bajando suavemente su mentón con el pulgar de tu mano libre.

3. Cuando el bebé esté abriendo bien la boca para tomar el pezón, se debe acercar todo su cuerpo (no sólo la cabeza) hacia el de la madre, favoreciendo que tome entre su boca la mayor área posible de la aréola. Si el recién nacido está bien posicionado, tú y él deben quedar  “barriga con barriga”, sus dos labios volteados moderadamente hacia afuera, su nariz despejada y el pecho bien adentro de su boca.

4. Cuando el bebé se está amamantando adecuadamente, sus mejillas no deben hundirse sino mantenerse redondeadas, se puede escuchar el sonido de la deglución de la leche, se aprecia que succiona rítmicamente y que su actitud es relajada.

5. Durante las primeras semanas es preferible dar la lactancia a libre demanda (cuando el bebé quiera), sin tardar más de 4 horas entre una toma y la otra. Gradualmente se establecerá un horario más regular de comida, aproximadamente cada 3 horas.

6. La porción de la leche materna que contiene la mayor cantidad de grasa es la que sale finalizando cada toma. Es muy importante permitir que el bebé evacúe todo el contenido del seno para que reciba ésta grasa saludable que le permite quedar satisfecho durante más tiempo. Un tiempo razonable para que un bebé sano consuma todo el contenido de leche materna es de 10 a 20 minutos por cada seno.

Fuentes:

Viñas Vidal, La lactancia materna: técnica, contraindicaciones e interacciones con medicamentos. Pediatr Integral 2007;XI(4):307-31.

Servicio de Obstetricia y Ginecología. Hospital Virgen de las Nieves. Consejería de salud Junta de Andalucía. Técnica de amamantamiento correcto. http://www.hvn.es/servicios_asistenciales/ginecologia_y_obstetricia/ficheros/tecnica_amamantamiento_correcto.pdf

Barreda, P. Amamantamiento correcto y técnica de extracción de la leche materna. http://www.pediatraldia.cl/amamantamiento_correcto.htm


Cómo bañar a Tu Bebé.    

 Dr. Andrés Portilla, 14 de Junio de 2011. 


Durante las primeras semanas de vida puedes bañar a tu bebé a diario, cada dos o cada tres días, según desees. El baño diario no es un requisito e incluso podría producir resequedad de la piel. La Organización Panamericana de la Salud y la Academia Americana de Pediatría recomiendan que el baño del bebé se haga con esponja hasta que el muñón del cordón umbilical se haya caído completamente, lo cual ocurre generalmente entre la segunda y tercera semanas de vida. Luego de ello se puede realizar en una tina para bebés, siempre y cuando el peso del bebé sea mayor de 2500 gramos y se encuentre saludable. Ya sea con esponja o en tina, se requiere disponer de lo siguiente antes del baño:

-Tiempo: Busca un momento de tranquilidad en el cual no haya interrupciones. No hay una hora de día específica que sea mejor para su baño: algunas familias se sienten mejor si lo hacen a media mañana y otras consideran que el bebé duerme mejor  si toma su baño en la noche.

-Espacio: se requiere una habitación o un baño donde haya suficiente espacio para que el bebé y quien lo va a bañar estén confortables, la cual pueda mantenerse cerrada y ojalá tibia. Además, es importante contar con una superficie firme para apoyar al bebé (una cama o un mesón) y a la tina, con la suficiente amplitud para que pueda colocarse una toalla seca para ubicarlo cuando el baño termine. La cocina no es un buen lugar para éstos fines.


-Compañía: aunque una sola persona puede bañar a un bebé sin mayores problemas, es más rápido si se cuenta con ayuda. Además, si mamá y papá participan es más agradable para el recién nacido y para ellos.

-Tener listos y a la mano: 2 toallas para bebés, una toallita para la cara, un recipiente con agua tibia jabonosa (el jabón más adecuado es el de ph neutro, entre 5,5 y 7,0, sin preservantes, sin fragancia) y otro con agua tibia sin jabón, champú, peinilla, pañal limpio y ropa limpia.

MANOS A LA OBRA!

 

-Baño de esponja: coloca una de las toallas sobre la superficie firme elegida o dentro de la tina del bebé, desvístelo y envuélvelo en la toalla dejando descubierta sólo la cara y la parte del cuerpo que vas a mojar. Prueba la temperatura del agua con la piel de tu codo o, si lo tienes, verifica que el termómetro para la tina marque entre 38 y 40°C (100 a 104 °F).  Con la toallita humedecida en agua, limpia con suavidad los párpados desde el borde interno hacia el externo, luego las orejas y luego las fosas nasales. Ve exponiendo una parte del cuerpo del bebé a la vez, lávala con el agua tibia jabonosa y enjuaga rápidamente con el agua tibia sin jabón. Comienza por la cabeza y sigue hacia los pies y no olvides los pliegues del cuello, las axilas, entre los dedos y entre las piernas. Ve secando con suavidad con la otra toalla y cubriendo nuevamente las áreas que ya están limpias. Aplica el champú, enjuaga (evita que caiga en sus ojos) y seca rápidamente su cabeza. Retira al bebé de la toalla en la que estaba apoyado, colócalo sobre la otra toalla (seca) y sécalo completamente. Colócale el pañal, vístelo y abrígalo tan pronto como puedas. No olvides el gorro.

-Baño en tina: llena la tina con agua tibia jabonosa hasta unos 7 u 8 cms de altura, verificando su temperatura como ya lo anotamos. Desviste al bebé, agárralo con firmeza por la espalda con tu mano y tu antebrazo formando una especie de silla, apoyando sus nalgas en tus dedos y su cabeza en la parte alta de tu antebrazo. Sumerge en el agua lentamente sus pies, luego sus piernas y después el torso, dejando fuera del agua sólo su cuello y su cabeza. Con la otra mano, limpia sus párpados, orejas y fosas  nasales y luego aplica el champú y retíralo como ya lo mencionamos. Asea bien todos los pliegues con el agua jabonosa. Saca del agua su cuello, luego su tronco, extremidades superiores, y ve enjuagando con el agua tibia limpia. Haz lo mismo con el vientre, los genitales y luego los miembros inferiores. Sácalo de la tina, colócalo sobre la toalla seca y rápidamente sécalo por completo comenzando por su cabeza. Colócale el pañal, vístelo y abrígalo tan pronto como puedas. Incluye el gorro. Nunca dejes sólo al bebé en la tina.

 

El Mejor Momento para su Primer Baño.

 Dr. Andrés Portilla, 25 de Mayo de 2011. 


La piel de un recién nacido es delicada y no tiene la madurez para evitar la pérdida de calor y de agua, características que sí tiene la de un niño mayor. Al salir del vientre de mamá el recién nacido está húmedo (líquido amniótico, sangre y secreciones maternas) y expuesto al medio ambiente que le “roba” su calor corporal. El enfriamiento (hipotermia) puede ponerlo en riesgo porque no cuenta con los mecanismos para producir ni retener el calor por sí mismo. Es por eso que en las instituciones de salud una de las primeras intervenciones que practicamos a los neonatos es secarlos, abrigarlos y ponerlos en contacto con la piel de mamá, siempre y cuando su condición médica (la de ambos) lo permita. Los bebés a término (mayores de 36 semanas de edad de gestación) nacen cubiertos por un material blanco, espeso, parecido al queso, llamado vérnix, que los protege de la humedad contínua del líquido amniótico, reduce la pérdida de calor, favorece el desarrollo de un ph (nivel de acidez) adecuado y reduce el riesgo de que las bacterias colonicen su piel luego de nacer.  

 

 

 

 La Organización Panamericana de Salud recomienda que se practique un primer baño con esponja (no en tina) en los recién nacidos a término con peso adecuado (más de 2500 gramos), sin humedecer el ombligo, sin retirar el vérnix, cuando sus condiciones sean estables (quiere decir: respiración, función cardiovascular, temperatura corporal y aceptación de la alimentación normales). La sangre que se acumula en el cabello o cerca a los orificios corporales puede limpiarse con un algodón humedecido en suero fisiológico estéril. Teniendo en cuenta lo anterior, un momento razonable para éste tipo de baño es entre las 6 y 24 horas de vida en un recién nacido sano. Los siguientes baños pueden hacerse dos a tres veces por semana o con mayor frecuencia si la piel de tu bebé se contamina con sus secreciones. En próximas entregas profundizaremos acerca de las técnicas de baño adecuadas para los bebés.

 

Si tu bebé nació en forma prematura, pesa menos de 2500 gramos, está hospitalizado o presenta alguna enfermedad que afecte la función normal de su piel, puedes consultar con el Pediatra que esté a su cuidado cuál es el momento ideal para su primer baño.

 

 Los cuidados del Cordón Umbilical.

 Dr. Andrés Portilla 9 de Mayo de 2011. 


Si el nacimiento de tu bebé ocurre en una institución de salud (clínica, hospital, centro de salud), rutinariamente se le aplicará una solución antiséptica  (generalmente con yodo) al cortar y ligar en cordón umbilical para reducir el riesgo de infección en ese sitio, que denominamos onfalitis. El segmento del cordón que queda, llamado muñón umbilical, debe ir perdiendo humedad y tornándose de aspecto café oscuro con el transcurso de los días.


El área umbilical debe limpiarse y secarse a diario o con mayor frecuencia si se ha contaminado con orina o materia fecal depositadas en el pañal. Después de un buen lavado de manos el aseo puede realizarse con una gasa estéril humedecida con solución salina (suero fisiológico) o con soluciones como alcohol medicinal, yodopovidona o alcohol yodado aplicadas con un copito limpio, iniciando desde la base y avanzando alrededor del muñón hasta la punta, teniendo la precaución de no halarlo excesivamente porque puede desprenderse y sangrar. Si quedaron restos de solución en la piel alrededor del ombligo éstos deben limpiarse. Luego, debe permitirse que el muñón permanezca seco, lo cual se puede favorecer si se deja descubierto por el pañal (muchos ya vienen con una abertura para ese efecto). La caída del muñón debe presentarse antes de los 14 días de vida, luego de lo cual podría haber un mínimo sangrado por uno o dos días.

La presencia de color rojo, hinchazón  o dolor al tacto en la piel alrededor del ombligo, generalmente acompañados de olor fétido  o salida de material parecido a pus del muñón umbilical o la de cualquiera de éstos signos asociado a fiebre, desinterés por comer, somnolencia o irritabilidad persistentes indican una posible onfalitis y ameritan que el bebé sea valorado en forma urgente por un Pediatra. 

 

 La Estimulación Visual en las primeras semanas.

 Dr. Andrés Portilla 3 de mayo de 2011. 


Los bebés comienzan a percibir estímulos visuales desde que están en el vientre de mamá, como lo demuestran filmaciones de fetos cubriéndose de la luz que se les dirige. Al nacimiento los/las  recién nacidos/as de más de 30 semanas de edad de gestación presentan una visión inmadura (algo así como 20/200), que les permite observar objetos muy cercanos pero todavía con una pobre definición. La habilidad de fijar la mirada, seguir objetos y apreciar toda la gama de colores visibles se irá desarrollando gradualmente durante el primer año de vida.


Desde las primeras semanas de vida los recién nacidos comienzan a reconocer la forma redondeada y los rasgos fundamentales de la cara de los cuidadores más cercanos, por lo que hablarles suavemente y sonreírles a una distancia entre 20 y 30 cms. son una buena forma de estimulación. Igualmente, objetos como móviles, dibujos o juguetes de colores que contrasten fuertemente como combinaciones de blanco, negro y rojo, colocados  a la distancia mencionada, llamarán su atención y facilitarán que fijen la mirada en ellos y, más adelante, que los sigan activamente si se mueven (aproximadamente a los 2 meses de edad). Entre los 2 y 3 meses de edad logran ver claramente objetos situados a unos 60 cms. de distancia frente a ellos.

En algunos casos está indicado hacer una evaluación por oftalmología pediátrica a algunos recién nacidos con ciertos factores de riesgo, para lo cual debes buscar asesoría con tu Pediatra.

 

Protege a tu bebé de la bronquiolitis.

Dr. Andrés Portilla 27 de abril de 2011. 



Cuando nace un bebé hay mucha expectativa y curiosidad por parte de toda la familia y los amigos. Sin embargo, evita las visitas numerosas y las de personas con cualquier síntoma de infección respiratoria (tos, estornudos, dolor de garganta, fiebre), pues ponen a tu bebé en riesgo de contraer bronquiolitis, que puede llegar a ser muy grave en algunos casos. Si no es posible o si la persona enferma convive con el bebé, ésta debe usar tapabocas hasta estar sana. Igualmente, todos los que hagan contacto con el bebé deben lavarse muy bien las manos con agua y jabón antes de tocarlo o darle de comer y después de cambiar el pañal.

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